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Terra
La Coctelera

En el metro!

Iba caminando, como muchos, a una hora en que la ciudad convulsiona de tantos pasos, de tanto humo, de tanta mentira. Ví de repente el famoso cartel de la M naranja, no amarilla, naranja; y presentí que estaba ya cerca de donde quería llegar desde hace varios minutos. Seguí la flecha y entré en unas escaleras con paredes verdes, demasiado verdes, y en un escalón había alguien pidiendo dinero, o consuelo, no lo se. Busque en mi cartera el ticket que es naranja también, pero no estaba, así que tuve que comprar uno amarillo, color que considero muy bueno. Baje otras escaleras, pero estas eran plateadas y se movían, y al igual que los ascensores me dan pánico, pero lo escondo, quizás también me hago la loca por la flojera. Comencé a observar a la gente, que hace piruetas para no ser ellos mismos y salvarse de las críticas destructivas de otros, y de simplemente parecer “normales” y no llamar ni la mínima atención. Llegó el tren, bueno, ví las luces y asumí que llegaría y si llegó, me imagine el túnel oscuro como todos los días y me subí, ahí también observé a muchos, a los que estaban sentados y a los que se aferraban a los tubos para no caerse o empujar al de al lado; todos tenían miradas tristes, estoy segura, los ví uno a uno, y sólo vi ahogo en las pupilas, es que era imposible no notarlo, luego voltee al vidrio y en el reflejo me encontré a mi, yo también tenía la mirada triste, llegue a la estación, miré los mosaicos, y me dí cuenta que sólo en la publicidad las miradas transmiten una alegría increíble y por eso persiste la esperanza y los dueños de las grandes compañías son ricos.

No eras la causa de mis lagrimas, eras la víctima del momento.

Y todo fue hasta que me di cuenta que no era que te amaba en exceso como creía, si no que te escogí para tener algo a que echarle la culpa cada vez que algo malo se atravesaba en la acera por la que camino.

Un día, un día de esos en que el destino decide echarte un balde de agua fría encima para que reacciones fue que comprendí que llegaste a mi vida para enseñarme que yo soy la única culpable de mis desdichas, que no eres tu… como pensé hasta hace poco.

Llegaste cuando vivía en un mundo que estaba fuera de orbita, me arreglaste los sentimientos, me ordenaste mis miles de tristezas, me separaste los pensamientos revueltos, me enseñaste a vivir y me sacaste de la cajita de cristal en donde vivía como princesa, por eso me aferre a ti, creyendo que eras lo único bueno que había pasado por mi.

Y paso el tiempo y yo seguía creyendo que eras lo único humano que había pasado por mi, en 20 años. Eras tan mágico que creía que jamás iba a llegar algo mejor.. y cuando no te vi mas estuve segura de que el futuro era un infierno con todos sus componentes, y todo lo terrible que ocurría en mi vida era consecuencia de que no estabas conmigo, cuidándome.

Y llore más de la cuenta porque mi estabilidad te la llevaste completita y llegaban elementos en mi vida que lo empeoraban todo, yo con ganas de seguir, pero contigo, no sola. Y con la simple esperanza de que ibas a volver, mejore en muchos aspectos, madure, empecé a pensar todo más de dos veces, deje de ser la niña malcriada de siempre para que voltearas a verme y me quisieras de nuevo. No es un secreto que eras mi incentivo de vida, mi motivación para ser alguien mejor.

Pero, un día me levante del piso frió, ese piso que me envuelve cuando pienso, ese piso compañero de risas y de lagrimas, y entendí que fuiste la ayuda más grande para cambiar, pero también entendí que no valías le pena, que tenía que seguir adelante pero no por ti, si no para alejarme de ti. Comprendí que las cosas no me pasaban porque no estabas conmigo, si no porque las cosas pasan y ya. Siempre lloré más de la cuenta, cuando llegaste deje de llorar por otras cosas, pero lloraba por ti, después te fuiste y seguí llorando por ti, y de repente no lloré más por ti y empecé a llorar de nuevo por las mismas cosas que antes me entristecían y no tuve a quien echarle la culpa de las lagrimas. No eras tu el motivo, ese día note que te utilice para tener un motivo por el cual llorar.

Siempre he sentido demás, siempre he llorado, he ido al psicólogo muchas veces, me deprimo por cualquier tontería y justo cuando llegaste eras el blanco perfecto para convencerme de que era por algo justificable que mi corazón se partía, pero no… no eras tu, es mi vida la que me trata mal, yo ya no te quiero y perdón por meterte en mi vida revuelta y desbordada de problemas.

No eras la causa de mis lagrimas, eras la víctima del momento.

Una simple canción de Coldplay

Tengo horas escuchando la misma canción, la repito y la repito porque siento que esta conmigo cuando la escucho, es la única manera de tenerlo cerca…Lo extraño tanto que hasta las letras de una canción de Coldplay me trasladan al lugar en donde el este.

Es mágico porque se que nadie , pero nadie, lo desea tanto como para sentir su respiración así este en otro continente.

Estoy en un lugar perfecto, tengo la playa a pocos kilómetros, una luna llena tan plateada que impresiona, un clima más que complaciente y estoy sola escuchando “The Scientist” para que el me sienta y yo sentirlo.

Suena triste, pero no lo es tanto; es sólo cuestión de acostumbrarse a no tener lo que mas se necesita, es sólo entender que la vida sigue aunque tú corazón no funcione, no es más que sonreír a todo escondiendo el llanto que se lleva por dentro.

Y vuelvo a repetir la canción, creo que es mas que unos párrafos con oraciones y una música de fondo; hay demasiado sentimiento en ella, quizás porque el me la enseño.

Simplemente soy yo!

No es fácil, desde que soy pequeña veo todo más complicado de lo que es por el afán de verlo sencillo, quizás quiero ser como una persona normal que piensa, resuelve y ya, y aunque seria aburrido ser tan básica lo he intentado, pero no... nací difícil y por eso todo lo mío es igual.

La mayoría de las veces pienso diferente a los demás y cuando por casualidad se me ocurre algo igual que a otros, me invento una para expresar todo lo contrarío. Yo quiero sentirme un individuo más, uno normal, pero no quiero ser un ser humano vacío. Yo quiero seguir amando con intensidad y no tener limites jamás.

En realidad me alegra ser así, lo que no me alegra es que no me entiendan,busco la simplicidad para encontrar comprensión... no me gustan las personas que tienen que pensar para aceptarme y entenderme simplemente como soy.

Creo que le temo a llegar a ser justamente el tipo de personas que por tener una vida simple, sienten, piensan y obviamente me entienden poco, eso es todo.